Una ventana abierta (relato por entregas)
29. No pude seguir escuchando ni una sola palabra más de aquel estúpido y peligroso programa. Apagué el televisor con la misma resignación con la que el condenado que ha pasado años en el corredor de la muerte recibe la noticia de que ha llegado su turno. Comencé a sollozar, tibiamente al principio y entre violentos hipidos después, y terminé golpeando repetidamente uno de los brazos del sofá con mi propia cabeza. De nuevo comenzaron los conocidos espasmos, los sudores fríos, los temblores repartidos por todo mi cuerpo... En la caja de los medicamentos que guardaba en el cuarto de baño solo quedaban dos comprimidos de Rivotril, cuatro miligramos de nada que de nada podían servirme, pero me los tragué con la avidez de una última comida.
Cuando atravesaba el recibidor de regreso al salón, sonó el timbre de la puerta. Quedé paralizado por el espanto: parecía increíble, pero no podían ser otros que los reporteros de “¿Calabazas? No, gracias” que venían a hacer su trabajo. Permanecí quieto, mudo, esperando que aquellos periodistas cotillas interpretaran que no me encontraba en casa. Pero al cabo de unos segundos el timbre volvió a sonar, esta vez acompañado por unos puños que aporreaban la puerta y una voz amortiguada llamándome por mi nombre. Sólo había una salida y, por supuesto, no pasaba por abrir la puerta al mensaje de amor de Rebeca. Desde el recibidor, la espalda apoyada contra la puerta que me protegía de Rebeca, contemplé extasiado los amplios ventanales del salón; la luz vespertina –esa cálida luz al otro lado del túnel de la que hablan los que dicen haber regresado de la muerte– entraba a raudales en la estancia descubriendo una nubecilla de polvo en suspensión. Cuatro pisos más abajo estaba el final del acoso al que llevaba días sometido. El timbre y los puñetazos insistieron una vez más. Respiré hondo e inicié la última carrera de mi vida, la carrera que me libraría para siempre de Rebeca.
Otro día, más. Puedes leer el relato desde el principio en la categoría Una ventana abierta.


